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Es imposible no pensar en los países del este de Europa cuando se nos menciona al vodka o se nos viene a la cabeza. Lo cierto es que el origen de la palabra y del propio producto siempre ha sido bastante polémico. No se sabe si el vodka es polaco o es ruso, pese a que la palabra que utilizamos para nombrarlo es rusa. Fuera como fuese, el vodka es una de las bebidas que mejor aceptación ha tenido en aquellos países donde los alcoholes más duros no tenían una gran aceptación. Además, la destilación del vodka es un proceso bastante rápido y no necesita envejecer para poderse comenzar a consumir. De hecho, en los países del este de Europa se tuvo que comenzar a legislar si se podía o no destilar el propio vodka en casa y de qué manera. Y es que su facilidad de elaboración hacía que cualquiera lo elaborase en casa, sin controles ni medidas de seguridad.

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Desde la Edad Media hasta ahora, el vodka ha sido todo un éxito

Las primeras personas que se dedicaron a la elaboración y destilación del vodka fueron unos monjes del siglo XVIII. El vodka se destilaba y se elaboraba a partir de patatas y se utilizaba, realmente, con fines medicinales y no recreacionales ni para el ocio. En Rusia se utilizaba, además de usarse el vodka como remedio medicinal, también se utilizaba como remedio contra las temperaturas extremadamente bajas por la alta graduación de alcohol que contiene el vodka. El vodka no era una bebida que saliese del país de manera sencilla. De hecho, no fue hasta comienzos del siglo XX cuando la Revolución Rusa surgió en 1.917 el vodka comenzase a expandirse por el éxodo de la población rusa. Aún así, el vodka no empezó a popularizarse realmente hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando rusos y estadounidenses se aliaron y estos últimos comenzaron a beberlo y a expandirlo entre sus tropas.

Realmente, ya se tenía conciencia del vodka varios siglos antes

A principios del siglo XV cuando el vino llegó a los lugares más fríos y se comenzó a popularizar, el poder elaborarlos en los territorios más fríos del planeta era imposible. Sobre todo, porque los viñedos no soportaban esas temperaturas tan extremadamente bajas. Por lo que los lugares tenían que comenzar a elaborar sus propias bebidas alcohólicas. Además, la economía en esos momentos no era la mejor, por lo que se tenía que conseguir el poder destilar un alcohol de manera sencilla, barata y disponible. De ahí que se descubriese que el almidón de los cereales y de las patatas consiguiesen poderse destilar. Un siglo después, en el siglo XVI comenzó a producirse a gran escala el vodka en Polonia, comenzando a exportarse el vodka al norte de Europa y a Inglaterra. En la actualidad, los países de mayor producción de vodka del mundo comienzan a ser los Estados Unidos de América, Suecia, Finlandia, Alemania y Japón.

El porcentaje tan alto de alcohol viene acaecido por las temperaturas frías rusas y polacas

Es cierto que muchas veces nos sorprenden encontrarnos ciertas bebidas con altísimos porcentajes de volumen de alcohol. Y es que cuestiones como el vodka que se había creado en aquellos lugares, lo más importante era poder conservar la bebida sin demasiado cuidado y sin miedo a que llegase a congelarse y no se pudiera consumir. Por ello, nos podemos encontrar vodkas polacos que suben su graduación de volumen de alcohol hasta los 80º y también nos podemos encontrar un vodka ruso de hasta 96º de graduación alcohólica. De hecho, es irónico que esta bebida se llame vodka porque en ruso significa “agüita”. Un agüita de 96 grados, ojo… Aún así, lo más común es encontrarnos un vodka en nuestras tiendas con una graduación de volumen de alcohol de hasta 40º. De hecho, es como se legisla las bebidas destiladas en gran parte del mundo, para así poder motivar a un consumo responsable de las bebidas alcohólicas.

El arraigo ruso al vodka es como el del vino en España

Como en la gran mayoría de lugares donde un producto es autóctono, el arraigo es completamente normal. De hecho, antes de que existiese el vodka ya existía otro tipo de licor llamado brännvin. Este licor era uno de los componentes para la fabricación de la pólvora del siglo XV. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, en 2.018 un adulto ruso pudo consumir de media 11,7 litros de vodka al año. Una cifra que ha ido mermando desde hace algunos años gracias a las distintas campañas de consumo responsable de las bebidas alcohólicas. En concreto, desde el 2.003, en Rusia ha caído el consumo de vodka en un hasta 43 por ciento, promoviendo así estilos de vida más saludables, mejorando la salud de las personas y que afectaban sumamente a los hombres rusos en edad de trabajo. De hecho, cuenta una leyenda que el Príncipe Vladimir I escogió antes como religión para el país el cristianismo antes que el islam, religión que profesan en su mayoría algunos países vecinos, porque Vladimir consideraba que su pueblo jamás habría aceptado vivir sin poder tomar alcohol. De hecho, el vodka se debe beber frío pero siempre sin utilizar hielos. Y es que el vodka se ha de enfriar antes en la nevera para poderse servir en una temperatura idónea. El almidón es el alma del vodka Generalmente, la elaboración del vodka se realiza con plantas que tengan un alto contenido el almidón, tales como pueden ser el centeno, el trigo, la remolacha o la patata. Estos ingredientes se conjugan con el agua y el etanol. En primer lugar, se han de moler los granos de las plantas hasta conseguir una harina. Con esta harina se realiza una mezcla bajo presión con agua y se acaba convirtiendo todo esto en un gel. Después del gel, se convierte en azúcar. La fermentación del vodka se demora hasta 40 horas y se consigue una bebida que hasta en un 90% es una bebida destilada. Después, el vodka destilado se pasa a unos alambiques de acero inoxidable para empezar a macerar todo con el alcohol y acabar filtrándolo para eliminar todas las impurezas que hayan podido coger. Esa filtración se suele realizar a través de carbón orgánico, de madera de abedul o de manzano e incluso con arenas de cuarzo e incluso hasta con diamantes; creando así una filtración lo más natural posible.

Japón y Suecia son las creadoras de los vodkas más exclusivos

A día de hoy hay muchísimos países que se han convertido en grandes productores de vodka. Y es que, al final, con la globalización, en muchísimas ocasiones es más rentable elaborar el vodka de manera cercana al cliente final que tener que trasladarlo desde grandes distancias, con todo lo que conlleva. Los japoneses con la marca Suntory han creado un vodka de altísima calidad que es bastante popular en todo el mundo. Mientras que en el caso de Suecia lo ha hecho con el vodka Absolut, botella que es un imprescindible en las vitrinas de cualquier tienda especializada o bar especializado. Aún así, el vodka se suele utilizar para la creación y elaboración de cócteles a base de zumos de frutas, sobre todo en los zumos de naranja o de arándanos. A su vez, también se ha comenzado a macerar la destilación del vodka con frutas de manera directa, consiguiendo así sabores muy dulces, colores muy llamativos para después crear cócteles específicos.