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Hay whiskies que son tradición. El whisky se ha convertido en un sello de calidad y de referencia para quien te ofrece uno. Suele ser una seña de elegancia y con el whisky Macallan es con el que ocurre esto en cuanto una persona te ofrece un vaso servido de una de las botellas con Denominación de Origen Scotch Whisky. El whisky Macallan es aquel tipo de whisky de alta calidad; de gama alta que nos encontramos y de los más referenciados en el sector. Esta destilería fue la precursora del concepto Single Malt que hoy conocemos cuando un whisky es elaborado con un único cereal malteado. En concreto, en Macallan utilizan la cebada malteada para la elaboración y producción de sus whiskies de alta calidad. Siempre lo elaboran en la misma destilería y nunca lo mezclan con otro tipo de whisky. Muchos son los años que pasa un whisky Macallan madurando en barricas de roble.

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Macallan fue de las primeras destilerías de whisky de Escocia con licencia

En una comarca al noroeste de Escocia, en una finca sobre una meseta rodeada de 196 hectáreas se alzaba cerca del río Spey un campo de cebada. Su recolector era el profesor Alexander Reid y utilizaba los excedentes de la cebada recolectada para poder destilar su propio whisky. Esta tradición de destilar los whiskies con los excedentes de los cereales era una tradición bastante popular para los agricultores de la zona. Aquella zona se llamaba “Maghellan”. Y es que la palabra gaélica “magh” significa “tierra fértil” y “Ellan” fue un monje que permaneció en aquellas tierras hasta casi el siglo XV. Macallan envejecía su whisky en unas barricas bastante especiales. No podían ser de otro lugar que no fuese de Jerez de la Frontera, en Cádiz. Para Macallan eran las mejores barricas que podían contener su whisky, ya que en dichas barricas se había envejecido vino de jerez. Ese vino de jerez deja un aroma que después se impregnará sobre el whisky que acabe madurando en dichas barricas y para Macallan era esencial ese punto sobre su bebida espirituosa.

Los Kemp se acabaron haciendo con la destilería Macallan

Tras la aplicación de la Ley de Impuestos Especiales, Alexander Reid dejó en manos de James Stuart el negocio del whisky Macallan tras su fallecimiento. Tras esto, Stuart acabó vendiendo el negocio a uno de los gigantes de la destilación del whisky, Roderick Kemp. Pese a esto, los Kemp mantuvieron la esencia de ser una pequeña destilería aunque se produjese a un poco más de gran escala. Y es que el whisky Macallan siempre se ha producido en alambiques más pequeños que los del resto de su competencia. De esta manera, se ha conseguido un whisky único, con un sabor más concentrado y con unas notas que son más difíciles de conseguir cuando se realiza producciones a gran escala. De hecho, ya por el año 1.980, Macallan decidió centrarse en su whisky de malta única para así seguir produciendo y elaborando productos de alta calidad.

Macallan siempre ha apostado por España para la elaboración de su whisky

Macallan siempre ha apostado por España para elaborar su whisky. Para la compañía, la selección de árboles para la fabricación de sus barricas se vuelve imprescindible para poder madurar así sus bebidas. Tanto es así, que en un principio se seleccionaban las barricas de Jerez por haber envejecido allí el vino de jerez. Con los años, y para poder realizar esto con algo más de eficacia, Macallan decidió seleccionar árboles de roble del norte de España. Estos árboles son seleccionados cuidadosamente y recolectados por la propia Macallan para fabricar sus propias barricas. Estas barricas se llenan de vino de jerez durante un mínimo de 18 meses para después ser utilizadas para el envejecimiento del whisky Macallan.

Macallan también ha apostado por el bourbon para su whisky

A principios del actual siglo, Macallan introdujo el whisky Fine Oak, donde se utilizaban barricas de roble americano donde envejecieron bourbon. Esto no fue demasiado bien visto ni aclamado por los fieles seguidores de Macallan pero la compañía supo lo que hacía. Para aquellos fieles de Macallan, el whisky tradicional de Macallan se seguía destilando y envejeciendo de la misma manera. Aún así, Macallan decidió utilizar esas barricas para conseguir un whisky más suave y dulce, para así poder atraer a nuevas personas consumidoras de whisky. Todo esto ha supuesto para Macallan poder realizar una enorme inversión. En concreto, 140 millones de libras esterlinas, unos 160,5 millones de euros, para poder inaugurar en mayo de 2.018 su nueva destilería subterránea. Esta destilería subterránea fue diseñada para poder camuflarse con el paisaje de Speyside. Y es que el techo de la destilería es todo un rompecabezas. Se ha protegido la cubierta con césped y flores silvestres para así poder mimetizarse con el entorno y seguir con una política de sostenibilidad.

El saber estar de Macallan confiere un gran whisky

Cuando Alexander Reid creó el primer whisky Macallan, no era más que una pequeña destilería, humilde y que trabajaba en conjunción al resto de destilerías de la zona. Esa es la historia que siempre ha mantenido Macallan y que ha sido su sello identificatorio. La evolución de su whisky ha hecho que se pueda conseguir un whisky cada vez de más alta calidad. Sin olvidarse de su pasado, la maduración y el encontrar whiskies de Macallan de varias décadas de envejecimiento, denotan el hacer de la destilería. Pese a que Roderick Kemp comprase la destilería, Kemp no quería hacer un whisky con Macallan más. Quería mantener esa esencia: elegante, fino y de lujo. Es por ello que aumentó la producción del whisky pero con unos pocos alambiques más. Así, seguía consiguiendo un whisky único.

El whisky también es un arte

Macallan mantiene parte de sus whiskies madurando durante varias décadas, algunos hasta medio siglo, para después poder conseguir el mejor whisky que se pueda conseguir, elaborar, producir y comercializar del mundo. Es por ello que a principios del 2.021, se subastó una de las botellas de whisky Macallan Single Malt de 1.967 por la cifra más astronómica que se conozca en las subastas de whisky. En concreto, fueron 366 mil los euros que costó la botella. Esta botella estaba etiquetada por collages originales de Sir Peter Blake, uno de los artistas pop británicos más importantes. La adquisición de la botella incluía un pequeño lote en el que se añadía un grabado de Peter Blake y un fin de semana para dos personas en la finca de la destilería de Macallan, en las tierras altas a orillas del río Spey. Pero Macallan sigue con una política de austeridad y de humildad que le conecta con su pasado. Además de seguir siendo una compañía sostenible y responsable con la propia población. Y es por ello que el dinero recaudado de la subasta se ha invertido en la financiación de iniciativas de diversidad, igualdad, acceso e inclusión del museo de Nueva York.

El whisky Macallan no solo se bebe, también se come

Cuando una buena bebida se produce y elabora con altos estándares de calidad, no sólo se puede utilizar para maridar los platos. De hecho, en cocina siempre se habla que nunca utilizarías un vino que no te beberías para echárselo a la comida. Lo mismo pasa con el whisky. El whisky Macallan se ha referenciado dentro del mundo de la gastronomía gracias a la Golden Boy, la hamburguesa del neerlandés Robbert Jan De Veen. La hamburguesa Golden Boy ha sido incluida dentro del Libro Guinness de los Récords, y no es para menos. Esta hamburguesa incluye una carne 100% Wagyu. En la masa del pan se le incluye un champagne Don Perignon y se le acompaña de caviar beluga. A su vez, se le incluye cangrejo real de Alaska, jamón ibérico de España, aros de cebolla fritos con Panko, trufa blanca y queso cheddar inglés. Pero de nada sería una buena hamburguesa si no se acompañase de una buena salsa. Es aquí donde entra en juego el whisky Macallan en la hamburguesa Golden Boy. La salsa barbacoa que le acompaña se realiza con whisky Macallan. A los panes se le envuelve en una fina lámina de oro comestible y se termina de ahumar con whisky. Esta hamburguesa tiene un costo de 5.000 euros y los ingresos obtenidos por este plato son donados a la caridad neerlandesa para sufragar los estragos de la pandemia.